ÁREAS NATURALES PROTEGIDAS

Conocerlas para conservarlas

El instrumento de política ambiental con mayor definición jurídica para la conservación de la biodiversidad son las Áreas Protegidas. Éstas son porciones terrestres o acuáticas del territorio nacional representativas de los diversos ecosistemas, en donde el ambiente original no ha sido esencialmente alterado y que producen beneficios ecológicos cada vez más reconocidos y valorados. Se crean mediante un decreto presidencial o través de la certificación de un área cuyos propietarios deciden dedicar a la conservación y las actividades que pueden llevarse a cabo en ellas se establecen de acuerdo con la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, su Reglamento, los programas de ordenamiento ecológico y los respectivos programas de manejo. Están sujetas a regímenes especiales de protección, conservación, restauración y desarrollo, según categorías establecidas en la Ley.

conanpLa Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas administra actualmente 177 áreas naturales de carácter federal que representan más de 25,628,239 hectáreas y apoya 369 Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación, con una superficie de poco más de 404,516.17 hectáreas. Estas áreas se clasifican en las siguientes categorías:

Áreas Naturales Protegidas de competencia Federal.

Reservas de la Biosfera (41)
Parques Nacionales (66)
Monumentos Naturales (5)
Áreas de Protección de Recursos Naturales (8)
Áreas de Protección de Flora y Fauna (39)
Santuarios (18)

Información tomada de la SEMARNAT (Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales) – http://www.conanp.gob.mx/que_hacemos/

Las Ventanas

LOS PARQUES NACIONALES

Áreas Naturales Protegidas

En 1935 la Unión Panamericana recomendó a los Estados miembros la conveniencia de que se ocuparan de “la reserva de zonas que encierren bellezas naturales, restos arqueológicos o reliquias históricas, declarándolas parques nacionales y dotándolas de todas las facilidades de acceso y de comodidades, con los elementos necesarios para facilitar su conocimiento y estudio a los visitantes”.

México, antes de esa fecha, ya había establecido los primeros reservorios de vida como el Desierto de los Leones, en Cuajimalpa, Distrito Federal; El Chico, en Hidalgo y el Contador en Texcoco.

Después de la recomendación de la Unión, el ingeniero Miguel Ángel de Quevedo logró la creación de 40 parques distribuidos a lo largo de toda la República, creándose 16 más hasta llegar a 56 Parques Nacionales en 1988.

La vegetación de estos parques en México es variada y extensa. Hay de todo -según la clasificación de Rzedowski-: bosque de coníferas, pastizal, bosque de quecus, bosque tropical perennifolio, matorral xerófito, bosque tropical caducifolio, de plantas acuáticas, bosque tropical subcaducifolio, bosque mesófilo de montaña, vegetación halófita, palmar, reforestados con eucalipto, cedro, casuarina y pirul y de escasa vegetación o nula vegetación, es decir, urbano.

Los Parques Marinos comprenden las áreas marítimo-terrestres, donde sólo se autoriza actividades de conservación, investigación y educación ambiental, orientadas a racionalizar el uso de los recursos. Estas actividades se llevan a cabo bajo normas específicas de protección ecológica que permiten la preservación de los sistemas ecológicos acuáticos.

En resumen, pueden considerarse parques nacionales aquellas extensiones especialmente importantes a nivel de recurso natural donde se preserva el ecosistema lo más posible. No importa si ha intervenido o no la mano del hombre.

La importancia de conservar lo mucho o poco de la vida natural que nos queda es vital, también, para la permamencia del hombre y el conocimiento de las reservas mexicanas, fundamental para la educación de niños y adultos.